Realidades

Son las 8 de la mañana y el mercado modelo de Piura, poco a poco, se llena de gente. Es primero de diciembre y  Doña Juana del Busto, 35 años, se dirige a su mercado para hacer las compras de la semana. Ella vive en 1940. Gobierna el presidente Manuel Prado. Por otro lado, Diana Seminario se dirige al mismo lugar pero 60 años después. Año 2000.

Doña Juana camina de su casa al mercado. Vive a seis cuadras. Relativamente cerca. Tiene una ama de llaves que la acompaña a todo lugar. Ingresa al local y se dirige donde su casera. Ya le tiene guardado su pedido. Los precios casi no varían. “Todo está igual caserita”, afirma Lucha, vendedora de carne.

Faltan 23 días para la navidad. Todos saben que dentro de dos semanas recién empezará el negocio de esta fiesta. Doña Juana sabe que tiene que ser muy especial este año. Papá ya volvió del extranjero y la familia está unida después de dos años. Nadie piensa en regalos ni en alboroto. Importa sólo pasarla bien, en familia. Quizás se brinde con un espumante. 

* 01/12/00

Diana Seminario vive a 39 cuadras del mercado. Espera que una combi pase por la esquina de su casa. Se trepa y la atmósfera huachafa de la cultura popular empieza otro día más. Julio Gómez, chofer del querido vehículo, prende su radio, pone el cd de los Toribianitos y da por iniciada la navidad.

“Mercado bajan”, grita el cobrador. Apenas Diana da un par de pasos, se encuentra con un hombre muy gordo que intenta abrazarla frente al puesto 4 de la sección frutas. Es primero de diciembre y la “cercanía” a la fiesta del niño Manuelito la hace pensar y rabiar en el tema de los regalos para sus amigos y familiares. Como todos los años, el ingenio peruano se hace presente por estas fechas. Y este 25 de diciembre los Papá Noeles darán que hablar.

Esperar el mes de diciembre para sentir el ambiente navideño es materia desfasada. La cursilería y la comercial risa enmarcan la feria del niño Jesús. Para todos los sectores hay navidad. De distintas formas, pero cada quién goza como puede. Según el bolsillo uno podrá conseguir las más alucinantes exclusividades o aquellos pecados mortales del mal gusto y salmos de la pedantería, propios del pobre. La feria navideña ya llegó a Piura. Y no en diciembre.  

Eduardo Venegas

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