Punto Retro

Entradas clasificadas como ‘Hábitos y Costumbres’

nadie para a los bomberos (“propaganda” número 4)

Jueves, 11 Octubre, 2007 · Dejar un comentario

antes de la serie de publicidades con carlois galdós que se inauguró con “la titular”. antes de los roches por el asquerosos sabor de pilsen. antes de que pilsen sea de backus y antes que yo conozca la palabra publicidad, apareció esta “propaganda” que hasta el día de hoy puedo corear.

mauricio b.

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Otra costumbre

Viernes, 29 Junio, 2007 · Dejar un comentario

Eduardo Venegas

Categorías: Hábitos y Costumbres · Otros

Moscú lleno eres de desgracia

Viernes, 29 Junio, 2007 · Dejar un comentario

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En la ciudad de Piura, la gente de pocos recursos económicos se reúne siempre a beber chicha o cerveza en distintos puntos de la ciudad, el point más frecuentado es Moscú. Cada ciudad guarda en su seno algo parecido. Todo se entremezcla y se vierte al calor del día o la oscuridad de la luna. La gente le tiene respeto y sabe que entrar allí es un peligro. Al parar un taxi y decirle que me lleve allí se rió y me dio la bendición. Por eso, le pido a un amigo me acompañe a conocer esta costumbre de parte de la sociedad piurana.  

  

La zona conocida como Moscú es una cloaca humana. Nadie puede dejar de pasar sin espantar con sus manos a las moscas que hacen honor al nombre de la zona. Apenas se llega a la segunda cuadra de la avenida Blas de Atienza, los latidos, al escuchar el reventar de una botella, empiezan a apurarse. No se puede voltear porque cada quien resuelve sus problemas. Sentarse en una mesa y pedir una cerveza es salir borracho, sin dinero y, si tienes suerte, sólo puñeteado.

 

El mercado modelo de Piura encierra entre sus fauces un mundo aparte. Un complejo de pasajes, que enmarcados por bares y cevicherías de mala muerte, lleva por nombre Moscú. Recorrer los alrededores es un viaje hacia lo paupérrimo y popular. De día, la luz del sol te sumerge en el ceviche y el libertinaje. De noche, las míseras lámparas, las chavetas de ladrones y los gemidos de las prostitutas te envuelven en otro mundo.   

Con espuma en la boca y convulsiones, un borracho tirado sobre la arena nos da la bienvenida. Cual Caronte agita la mano invitándonos a la hilera infernal de bares que protege. Un grupo de vagos lo analizan de pies a cabeza para saber qué robarle. Todo esto frente al bar “Mi conchita”, que en la noche sirve de prostíbulo donde se juntan perro, pericote y gatas.

 

Cucharada por cucharada, el sudado de caballa entra al macerado estómago de los hombres por cinco soles.

 

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Los problemas del trabajo, la familia y chistes colorados son los temas más tocados en las conversaciones. El tiempo pasa tan lento que la molicie amodorra a más de uno que cae sobre la mesa. Incluso hay unos dormidos producto de la borrachera. Y ni la escandalosa carcajada de las mujeres los logra despertar.

Sin señal alguna, todos los tricicleros del mercado se juntan a tomar las gotas de su cansancio. Antes el punto era donde ahora está la caja Municipal de Sullana. Ahora, el epicentro es un chicherío de mala muerte en lo más alejado del mercado.

Cada uno compra su bidón de cinco litros y lo bebe bajo la sombra de unos sacos de urea. Al pararse, la fermentación de la tradicional bebida hace efecto y empieza la pelea, donde los potos son la principal arma de batalla.

El potente sonido de los bares “Mi Jesús” y “Juanita” se entremezcla con el ritmo de los músicos ambulantes, que tarrito en mano van recibiendo la propina. En casi todas las mesas es común ver a una mujer muy poco vestida, que aloca con su risa y cuerpo a los caballeros ya locos por las curvas de la rubia embotellada.

 

El espectáculo desbordado no discrimina a nadie. Aquí la palabra prohibido se pierde  en la risa de unos pirañitas tan drogados y ebrios como sus maestros. Los delincuentes de ligas mayores, con bibidí y  polo en la cabeza, toman como descocidos y se pelean por enseñar el tatuaje más grande. El ganador, un hombre que no necesitó tinta para hacerlo. La filuda navaja se encargó de marcarle el pecho para siempre.

 

Conforme pasan las horas, las peleas de los borrachos se entremezclan con la de los mototaxistas y las damas de compañía. Cada uno pide parte del botín. Las mujeres en su mayoría se acercan a las mesas con sonrisa de niñas en busca de un trago. Los hombres caen rendidos ante sus estrepitosos encantos y al final son estafados con una gran cuenta. Para las prostitutas en la mañana se duerme. En las noches se goza; donde la barra de un local abandonado es cómplice inaudito de los forajidos gritos.

 

Si uno logra conquistar a una dama de compañía y sus deseos carnales no aguantan ni un minuto más, dentro de cada bar se da rienda suelta a los más bajos instintos del hombre. Y si eres conocido el alquiler va a cuenta de la casa. 

Caminar por las mesas es retar a cualquiera. Todos te miran con cara de pocos amigos y si los chocas un simple “Que te pasa conchatumare”, a cien decibeles inicia la función. Donde el espectáculo del puñete y la sangre no admiten gancho. Aquí, cada uno tiene el boleto asegurado.

 

La zona de Moscú adoptó como suyos los paralelos interiores del mercado. Hay dos filas que son la mera repetición del libertinaje capital. Si haríamos caso a la historia de Rusia las dos hileras de cerveceros y chicheros representarían a los bolcheviques y mencheviques, separados por calaminas metálicas. Si Lenin viera esto hubiera hecho una tercera revolución.

 En el interior de la zona algunos músicos hacen espectáculo. Aquí unos

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Dentro de los pasajes las cajas de cervezas se levantan como torres. Tras pasar por todas las mesas uno se marea  con el tufo de los bravos bebedores. Los homosexuales te ven pasar y te llaman para compartir una cerveza. Al no hacerles caso si les gustas mucho te siguen y hablan contigo. Por suerte, me perdí en los pasadizos, donde encontré a niños viendo pornografía en un televisor de 14 ‘centímetros’.  

El total abandono de este sector no perdona a nadie. El pecado abraza a todos y no los suelta jamás. Ningún policía aparece por la zona. Según Juan Carlos Folch, encargado de la administración del Mercado Modelo de Piura, es muy difícil controlar este sector por lo peligroso y arriesgado que es. Moscú es tierra de nadie, donde la ley es fijada por los mismos dueños de las cantinas.  

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A las seis de la tarde el estómago ruge como nunca y frente a cada bar una pizarra negra anuncia la cena del día. El menú es siempre el mismo. En los carteles  se lee: “Caldo a tres soles” y cada quién tiene su casero preferido. También las pancitas, los anticuchos de pollo y las últimas cucharadas del ceviche de cabezas de pescado son una buena opción. Ponerse a ver la calidad de los alimentos es un insulto a la pobreza. 

 

Al caer la noche, el escándalo desatado por las prostitutas y las señoras que retiran en hombros a sus maridos es escalofriante. Los niños observan el espectáculo del que poco a poco formarán parte como una sucesión en cadena. Son parte de una miserable cultura que sus padres se encargan de educar muy bien. Y si la familia de estos tiempos puede definirse como un grupo de personas que vive bajo la misma puerta, ese día en las fauces de Moscú era un grupo de mujeres que tenían a sus borrachos y a sus hijos bajo el mismo bar. ¡Salud!  

Eduardo Venegas

Categorías: Hábitos y Costumbres

Cásate conmigo

Miércoles, 27 Junio, 2007 · Dejar un comentario

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El matrimonio es una institución fundada, particularmente, por la iglesia católica. A todos nos han contado y hemos vivido en carne propia el amor y odio de nuestros padres. Sin embargo, acaso hemos pensado alguna vez en cómo será casarse en la sierra peruana. ¿Cuál es el significado de esta fiesta en los andes?

 

Desde muchos años está fundada una tradición que no muchos estamos dispuestos a cumplir. Para los habitantes quechuas del Perú, el compromiso viene hacer como un ensayo de lo que será la vida en el matrimonio. O sea que cuando te comprometas con un(a) quechua apenas le pidas la mano tendrás que asumir tu papel de casado y hacer méritos para que tus futuros suegros te acepten. Aunque te parezca mentiira, esta tradición no es de hoy.

 

Nuestro Perú al ser un país multicultural mezcla lo indígena con lo español y de esa fusión nacen costumbres que nos parecen extrañas, pero que en su debido momento debemos tomarlas muy en cuenta.

 

A manera de ejemplo: Si Giovanni decide casarse con Rosa Mamani, natural de la sierra peruana, deberá, en primer lugar, vivir con los padres de la novia (que cosa para fea). No contento con este castigo, también deberá ayudar en la rutina domésticas haciendo la limpieza y demás trabajos que le demande su futura familia política. Aunque usted no lo crea (De Ripley), esto no sólo es para molestar sino para comprobar la idoneidad de Giovanni.

 

Sin embargo, en estas costumbres no todo es malo. Para suerte de Giovanni, no se puede casar hasta que no haya fecundado, al menos con un hijo, a Rosa. Los padres con esto comprueban la fertilidad de su futuro suegro, ya que en regiones como los andes peruanos es muy común tener más de cinco hijos.

 

Toda esta tradición del pre-matrimonio es conocido en la sierra como SERVINACUY.  Pasados varios años, por fin,  Giovanni y Rosa se pueden casar. Los gastos son asumidos por los padres y padrinos de ambos lados.

Con todos estos pasos y sacrificios, ¿te casarías con una Rosa Mamani?   

Eduardo Venegas

Categorías: Hábitos y Costumbres

Regálame uno esta navidad

Domingo, 17 Junio, 2007 · 1 comentario

Aquí una lista de cosas que no encontraría esta navidad si viviese en cualquier parte del Perú en los años diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta y ochenta.

Los puestos abren sus puertas y al ritmo del ‘burrito sabanero’ le dan la bienvenida al Modelo Shopping Center:

  1. Si su esposa es amante de la cocina y no puede cocinar a falta de utensilios  no deje pasar esta oportunidad. Vaya inmediatamente  donde  “Mechita” (pasillo 12, puesto 04) y cómprese a cinco soles: saleros, pimenteros, platos, guantes para el horno, servilleteros, vasos y hasta  copas con la cara de Papá Noel marcada en el borde y brinde de alegría con sus seres queridos por todo el año.
  1. Vote a la basura esa vieja bombonera y cómprese a 20 soles otra con el gorrito rojo y bolas de nieve. Cambie su manchado mantel por uno verde y rojo con una gran sonrisa   de la Mamá Noela en el centro y verá como sus hijos se toman toda la sopa. Hasta para destapar una gaseosa. Hágalo con estilo y ríase con sus amigos cuando saque el destapador oficial del Polo Norte.
  1. La sala se ve pelada y tiene visita a las 5 de la tarde. ¡Qué espera! Corra donde “Matías” y arrase con los Papá Noeles. Los  hay  cogiendo el vino o como candelabros. Los puede tener dando la bienvenida pegados en la puerta, colgados en la pared o de alfombras. También aparecen como cerámicas en formas y estilos que nunca imaginaría. El mejor de todos, sin duda, es el Papa Noel calato. Fiel reflejo de nuestra pobre economía.
  1. Si usted es una persona ruda, amante de los superhéroes y cree poco en las fantasías no deje de llevar por 40 soles al “Súper Papá Noel”, vestido de  azul con la mano derecha alzada. También encontramos a “Gokú Noel”, a “Pikachú Noel” y hasta al conejo “Bugg Bunny Noel”. Cuando se trata de negocios no hay dibujo que se salve. Incluso está “Shrek Noel” y el “Benedicto Noel”.
  1. Los Papá Noeles están regados por el mercado y los encontramos de todo precio, formas y colores. Sin embargo, hay unos que escapan de lo ordinario y rompen nuestra billetera. Los eléctricos, hechos de porcelana, pueden costar hasta 200 soles según el modelo y el tamaño. El más vendido, según Maritza Zapata, dueña de “Regalitos”, es  la orquesta completa: guitarrista, baterista y cantante. Pero el que más llama la atención es el Papá Noel con una bola de cristal en la barriga, que al enchufarse  alumbra y  canta “Noche de paz”.
  1. También hay algunos que tienen fibra óptica en sus bigotes y se rascan la barriga con un potente “Jo, jo, jo”.  Los renos no abandonan al viejo panzón y aparecen con  el trineo entonando el clásico “Jingel Bells”. Para dejar las cartas a Papá Noel no vasta poner la misma media de todos los años. Ahora la tecnología nos ofrece la media luminosa que refleja, ante la billetera de tus padres, por 24 soles tus peticiones para esta navidad.
  1. Y si en su trabajo hacen el tradicional amigo secreto, los Papá Noeles también se hacen presentes como obsequios. Aparecen en formas de canastas, peluches, gorros y hasta relojes con una enorme sonrisa y los ojos brillosos. Los cachetes inflados les dan el toque humorístico y su  blanca barba nos hace regresar en el tiempo y recordar esos bellos momentos de nuestra infancia.

Categorías: Hábitos y Costumbres

Realidades

Domingo, 17 Junio, 2007 · Dejar un comentario

Son las 8 de la mañana y el mercado modelo de Piura, poco a poco, se llena de gente. Es primero de diciembre y  Doña Juana del Busto, 35 años, se dirige a su mercado para hacer las compras de la semana. Ella vive en 1940. Gobierna el presidente Manuel Prado. Por otro lado, Diana Seminario se dirige al mismo lugar pero 60 años después. Año 2000.

Doña Juana camina de su casa al mercado. Vive a seis cuadras. Relativamente cerca. Tiene una ama de llaves que la acompaña a todo lugar. Ingresa al local y se dirige donde su casera. Ya le tiene guardado su pedido. Los precios casi no varían. “Todo está igual caserita”, afirma Lucha, vendedora de carne.

Faltan 23 días para la navidad. Todos saben que dentro de dos semanas recién empezará el negocio de esta fiesta. Doña Juana sabe que tiene que ser muy especial este año. Papá ya volvió del extranjero y la familia está unida después de dos años. Nadie piensa en regalos ni en alboroto. Importa sólo pasarla bien, en familia. Quizás se brinde con un espumante. 

* 01/12/00

Diana Seminario vive a 39 cuadras del mercado. Espera que una combi pase por la esquina de su casa. Se trepa y la atmósfera huachafa de la cultura popular empieza otro día más. Julio Gómez, chofer del querido vehículo, prende su radio, pone el cd de los Toribianitos y da por iniciada la navidad.

“Mercado bajan”, grita el cobrador. Apenas Diana da un par de pasos, se encuentra con un hombre muy gordo que intenta abrazarla frente al puesto 4 de la sección frutas. Es primero de diciembre y la “cercanía” a la fiesta del niño Manuelito la hace pensar y rabiar en el tema de los regalos para sus amigos y familiares. Como todos los años, el ingenio peruano se hace presente por estas fechas. Y este 25 de diciembre los Papá Noeles darán que hablar.

Esperar el mes de diciembre para sentir el ambiente navideño es materia desfasada. La cursilería y la comercial risa enmarcan la feria del niño Jesús. Para todos los sectores hay navidad. De distintas formas, pero cada quién goza como puede. Según el bolsillo uno podrá conseguir las más alucinantes exclusividades o aquellos pecados mortales del mal gusto y salmos de la pedantería, propios del pobre. La feria navideña ya llegó a Piura. Y no en diciembre.  

Eduardo Venegas

Categorías: Hábitos y Costumbres